Antes de la tragedia del Zoológico de Cincinnati que involucró a un niño pequeño y un gorila gigante, ha habido otros encuentros similares que terminaron sin que el primate fuera asesinado a tiros. En 1986, un niño de 5 años llamado Levan Merritt cayó en un recinto de gorilas y quedó inconsciente. Un gorila plateado llamado Jambo acarició la espalda del niño como para calmarlo. En 1996, un niño de 3 años cayó más de 6 metros en una exhibición de gorilas. Ella lo colocó cerca de la puerta de la jaula y dio un paso atrás cuando los cuidadores del zoológico recogieron al niño.