miércoles, 24 de julio de 2013

Los delfines responden por su nombre

Los científicos han hallado nuevas pruebas de que los delfines se llaman entre ellos por su nombre. Los mamíferos marinos usan un silbido único para identificarse entre sí y responden cuando escuchan ese sonido determinado y viven en un entorno en tres dimensiones en alta mar, sin ningún tipo de puntos de referencia y tienen que permanecer juntos como grupo. Por ello, estos animales viven en un entorno en el que necesitan un sistema muy eficaz para mantenerse en contacto.
Ya se sabía que los delfines utilizan silbidos concretos y que los miembros de los mismos grupos son capaces de aprender y copiar sonidos inusuales, aunque ésta es la primera vez que se ha estudiado su respuesta ante su nombre.
Para llegar a estas conclusiones, los científicos utilizaron un grupo de delfines "nariz de botella" y grabaron el sonido con el que se identificaba a cada uno de ellos antes de colocar altavoces bajo el agua para que los animales los escucharan. Para ello utilizaron silbidos usados como nombre entre animales del grupo, así como otros silbidos también de ellos, además de otros silbidos-nombre de animales que no habían visto en su vida. Los cetáceos sólo respondieron a su silbido, repitiéndolo, lo que a juicio de los investigadores supone la misma actitud de los humanos: cuando oyen su nombre, ellos responden.
Según los científicos, esta habilidad probablemente surgió para ayudar a los animales a que se mantuvieran en un grupo en su gran hábitat submarino ya que la mayoría de las veces no pueden verse entre sí y en el agua no no pueden usar el olfato, que es un sentido muy importante para el reconocimiento de los mamíferos, y además no permanecen en un solo lugar, por lo que no tienen nidos o madrigueras a los que volver.

Los investigadores creen que es la primera vez que han podido constatar algo así en un animal, aunque hay estudios que sugieren que algunas especies de loros pueden utilizar sonidos para nombrar a otros en su grupo.

Fuente: EFE, publicado en Canarias 7

miércoles, 3 de julio de 2013

La castración en los perros

La castración (llamada "esterilización" cuando se trata de una hembra) está recomendada para todos los perros, a excepción de los que sirven para la reproducción, o en casos en los que el veterinario lo desaconseje.
La castración presenta un sinfín de ventajas para el perro. Por ejemplo, el interés sexual de los perros castrados hacia las hembras disminuye después de 6 a 12 meses. Lo mismo que la mala costumbre de "montar" a la gente. Los episodios de agresividad hacia otros machos desaparecen por completo en el 60% de los casos. Las fugas de los perros también se reducen en un 90% de los casos. En cuanto a la marcación del territorio en casa, disminuye en la mitad de los casos.
La castración implica numerosos beneficios para la salud. La incidencia de los adenomas de glándulas perianales (tumores que se desarrollan en la región rectal) y tumores en los testículos desaparecen casi en un 100%. También se aprecia una disminución de la incidencia en las hernias perianales. Además, gracias a la castración, la incidencia de los problemas de la próstata se ven reducidas ampliamente. En los perros no castrados, la incidencia de estas enfermedades es muy elevada.
Subrayemos que la castración no cambia ni la personalidad del animal, ni las capacidades de un perro de trabajo. Lo único a lo que puede contribuir ligeramente es a un incremente de la obesidad (este incremento se produce en sólo un 10% de los casos) o la reducción de actividad física. La castración no modifica en nada el lazo entre el propietario y su animal.