domingo, 10 de febrero de 2013

Los primeros paseos de nuestro perro

A partir de los tres meses es cuando el perro ya tiene todas las vacunas al día y por lo tanto, es cuando puede salir a la calle sin ningún problema. Para acostumbrarlo a todo tipo de animales, personas y ambientes es recomendable empezar a llevarlo con nosotros a todas partes: a pasear por el vecindario, por el parque, cuando viajemos en coche.
Cuando empecemos a salir a la calle con nuestro perro es recomendable seguir una serie de consejos para que el paseo sea algo agradable y no se vuelva problemático.

Para que nuestro cachorro se acostumbre a salir y no tenga miedo de los ruidos y los coches, una vez estemos en la calle, podemos probar a darle trocitos de comida o golosinas cada vez que pasen por nuestro lado un coche o una moto.

El paseo debe ser parte de la rutina diaria tanto para el perro como para el dueño. Para que el animal lo vea de esta manera tenemos que ser repetitivos en nuestras acciones. Por ejemplo, es importante ponerle la correa siempre que salgamos a pasear para que de este modo, el perro asocie la correa con salir de paseo.
Si cada vez que le ponemos la correa el perro se vuelve ansioso, empieza a ladrar y a correr de la emoción, es importante saber calmarlo. Una manera de hacerlo es tirar de la correa, pronunciar un fuerte “NO” y esperar a que se siente. Una vez calmado, lo felicitamos, lo premiamos y ya podemos salir a la calle.

La correa no debe quedar nunca tensa. Si el perro tira, debemos dar nosotros otro tirón, pronunciar un fuerte “NO” y detenernos. Cuando el perro se calme podremos reanudar el paseo y, si se muestra tranquilo, relajado y va andando a nuestro lado, le podremos felicitar y dar una golosina. Cada vez que intente tirar de la correa tenemos que repetir el mismo ejercicio.

Si somos constantes y pacientes, nuestro perro será educado y será una gozada pasear con él por la calle.

Por otra parte, cada vez que nos paremos en un semáforo podemos sostener una golosina en la mano y junto con la orden de “siéntate” esperar a que el perro se siente. Cuando lo haga debemos felicitarle y darle la golosina. Para que aprenda a detenerse cada vez que lo hacemos nosotros, podemos repetir este ejercicio andando por la acera y parándonos cada 2 metros.

Cuando lleguemos al parque es recomendable que el perro juegue con otros perros pero no durante todo el rato, nosotros también tenemos que dedicar parte del tiempo a divertirnos con él. Si lo dejamos todo el rato campar a sus anchas con otros perros y no le prestamos atención, puede ser que cuando le llamemos haga caso omiso de nuestros gritos. Esto puede ser un problema si el perro se ve envuelto en una pelea o sale corriendo detrás de un ciclista.

En vez de dejarlo a su aire, los dueños podemos jugar un rato con el perro y cuando le dejemos estar con otros perros podemos probar de llamarlo cada dos minutos para darle una golosina. De esta manera, el perro asociará el acudir a la llamada con recibir un premio.