lunes, 20 de agosto de 2012

Las ardillas ¿mascotas?

Las ardillas son amantes de la vida silvestre, aunque en su defecto son poco cariñosas y en ocasiones hasta apáticas. Si tienes este animalito como mascota, debes de mantenerla en una jaula muy amplia. Lo más recomendable es que le coloques ramas de árboles y varios tipos de madera para que se sienta en su hábitat.

Ellas pertenecen al grupo de los animales omnívoros, por lo que su alimentación no es gran problema, se pueden nutrir con cualquier tipo de alimento de supermercados o tienda de animales. Las ardillas tienen unas bolsas en la boca para almacenar su alimento y llevarlo al nido.

Recordemos que estos roedores están entre los árboles, las que viven en los bosques son las llamadas silvestres autóctonas por lo que no pueden estar en casa, sin embargo las que venden en tiendas de mascotas sí están permitidas. Por eso es importante ir a una tienda especializada en caso de querer adquirir una y obtener un ejemplar joven para que sea más fácil domesticarla.

La raza más común de ardillas es la “Ardilla de Corea”, con dorso listado en tonos marrones. En la ciudad también podemos encontrar algunas con tonos negros y grisáceos.

Ellas tienen una velocidad impresionante y son mucho más ágiles que nosotros, así que debes pensarlo dos veces antes de que querer sacarla de su jaula, si lo haces, tenla contigo bien sujetada y en una habitación chica y sin salidas accesibles. Hazlo con guantes porque si las tomas mal no dudarán en morderte para defenderse.

Si quieres comprar una pareja de ardillas y ver cómo se hacen padres, debes adquirirlas jóvenes para que se adapten bien a la convivencia y acomodarlas en una jaula muy amplia. Antes de cumplir un año ya son activas sexualmente, aunque su periodo reproductivo será en primavera. Tras un mes de gestación, pueden nacer de tres a cinco crías quienes vivirán de ocho a doce años.

La mejor edad para adquirirlas es de por lo menos de un mes y deben de alimentarse de un biberón. Si ella empieza a confiar en ti, puede hasta dormir en tu mano o en tu bolsa.