martes, 3 de julio de 2012

Los gatos y las vacaciones

¿Playa o montaña? ¿Hotel o apartamento? Son muchas las decisiones que hay que tomar antes de irse de vacaciones pero algunos debemos pensar en un detalle mucho más importante: qué hacer con el gato. Tenemos varias opciones que debemos analizar y elegir la que más convenga a nuestro animal en función de su carácter, sus costumbres y nuestra tranquilidad. Quienes se pueden llamar amos aprenden a planificar sus vacaciones teniendo en cuenta a sus mascotas porque, evidentemente, del abandono ni hablamos.
No tenemos por qué llevarnos a nuestro gato con nosotros cada vez que nos vayamos de vacaciones pues, a no ser que sea por un periodo largo, el viaje produce un gran estrés en el minino y, para cuando se haya acostumbrado al nuevo lugar, habrá que volver a casa. Eso sí, todo depende de si le hemos acostumbrado a viajar desde pequeño y de si es un animal que se adapta con facilidad a los cambios. Pero, por lo general, los gatos son animales muy territoriales y conservadores que no soportan los cambios. Así, una buena opción será dejarlo en casa contando con una persona que pueda visitarlo cada uno o dos días para que le cambie la comida, le limpie la bandeja y juegue un rato con él. Debe ser alguien en quien confiemos y que sea capaz de llevar a nuestro minino al veterinario si sucede algo. En el caso de que sea una salida de fin de semana no sería necesario que fuera alguien a visitarlo siempre y cuando dejemos suficiente provisión de pienso seco y agua –para ello hay dispensadores automáticos que se van renovando según los usa el gato- y varias bandejas con arena limpia. No es conveniente que se quede solo más de dos o tres días porque, además de que puede tener cualquier problema, estar mucho tiempo sin compañía también puede causarle estrés.

Si no tenemos más remedio que dejarlo al cuidado de una persona en su casa, debemos llevar sus recipientes de comida, su bandeja de arena, su juguete y comida favoritos y, si es posible, su sitio para dormir. Además de informar al cuidador improvisado de los hábitos de nuestro gato, nunca está de más que le hablemos del peligro de dejar abiertas las puertas y las ventanas para evitar sustos innecesarios. Puede que, al principio, el animal esté asustado y no quiera comer por lo que facilitaría mucho las cosas que nuestra mascota estuviese familiarizada con la persona que va a hacerse cargo de ella.

Si ninguna de estas dos opciones nos convence, hay una tercera posibilidad: las residencias, que no sólo significan un cambio de ambiente sino que el gato estará con personas que no conoce por lo que la elección debe ser muy cuidadosa. Tomar esta decisión supone, para un dueño concienciado, semanas previas de intranquilidad y, una vez que se ha ido de vacaciones, preocupación por si el gato está en buenas condiciones. Por ello, si opta por este tipo de servicio, tómese el tiempo necesario para escoger el mejor establecimiento. Aún así, muchos de ellos ofrecen también asistencia a domicilio: se ocupan de ir a nuestra casa, cambiarle el agua y la comida al gato y de pasar un rato con él.

Las residencias suelen tener buena reputación gracias al boca a boca. Pregunte a su veterinario y a conocidos y no dude en buscar en Internet, los foros son una gran fuente de información pues la gente suele contar sus experiencias. Visite, al menos, tres de los sitios que le hayan recomendado y no tenga reparos en solicitar toda la información que considere importante. La primera impresión es determinante; debemos asegurarnos de que el gato tendrá una estancia agradable y que será tratado como se merece. La residencia, y el jardín si lo tuviera, deben tener un aspecto limpio y ordenado, con las zonas de descanso perfectamente aseadas y desinfectadas. Compruebe que el personal es agradable y que responde a todas sus preguntas sin ningún reparo. Es bueno conocer la rutina diaria de la residencia y saber si tienen recursos para hacer que el gato esté contento. También es fundamental la seguridad, no queremos volver de vacaciones y que nuestro gato se haya escapado por una mala protección de las instalaciones. Pida que le enseñen el lugar que ocupará su mascota y fíjese bien en los gatos que estén allí alojados. Observe las bandejas de arena, los bebederos y si los mininos están contentos, si tienen juguetes, si parecen estar entretenidos y estimulados. La alimentación es otro aspecto básico. Pregunte qué comida reciben y si puede llevar la de su gato. Lo normal es que ellos, a su vez, le pidan el certificado de vacunas al día y la cartilla veterinaria. Además, deberían interesarse por las rutinas del animal.

No estaría de más llevar al gato un par de veces antes de dejarlo allí para su estancia vacacional con el fin de comprobar si se adapta bien al lugar y ver cómo funcionan los servicios y el personal. No olvide que la residencia debe ofrecerles a usted y a su gato la mejor atención.

¿Qué hay que saber de una residencia?
Convencernos de que nuestro gato estará bien durante nuestra ausencia es muy importante. Por ello, cuanta más información tengamos más tranquilos estaremos. Las preguntas fundamentales que debemos hacer al personal son estas:
  • ¿Disponen de número de Núcleo Zoológico y de seguro de Responsabilidad Civil? No se conforme sólo con una respuesta afirmativa, pida que se los muestren.
  • ¿Disponen de un veterinario que certifique que las instalaciones son adecuadas y compruebe la salud de los animales? Él o su equipo deberían estar disponibles y presentes en todo momento.
  • ¿Las habitaciones de cada gato cumplen con el tamaño que exige la ley? Deberían disponer de diferentes tamaños dependiendo del peso del animal y de las mascotas que lleve cada cliente.
  • ¿Tienen calefacción/refrigeración? La temperatura de las habitaciones debería ser constante.
  • ¿Hay personal las 24 horas del día todos los días de la semana? La respuesta ha de ser afirmativa.
  • ¿Qué titulación y experiencia tiene dicho personal? La ley exige que al menos una de las personas que esté en contacto con los animales disponga de un certificado de capacidad.
  • ¿Cuáles son sus medidas de seguridad?
  • ¿Dispondrá mi gato de una zona para hacer ejercicio?
  • ¿Qué marca de comida le darán? ¿Puedo traer la mía?
  • ¿Cuántas veces se limpia su habitación? ¿Con cuánta frecuencia le renuevan el agua?

Fuente: elmundodelgato.com