lunes, 28 de noviembre de 2011

Las tortugas de caja

La tortuga de caja es una de las varias especies de tortugas. Se puede referir a las del género Cuora o Pyxidea, que son las tortugas de caja asiáticas, o más comúnmente a las especies del género Terrapene, las tortugas de caja norteamericanas. Están caracterizadas en gran parte por tener un caparazón en forma de cúpula, que está articulada en la parte inferior, permitiendo al animal cerrar su caparazón apretadamente para escapar de los depredadores. Además, ambos géneros son muy diferentes en hábitat, comportamiento y apariencia, y ni siquiera están clasificados en la misma familia.

Incluso, aunque las tortugas de caja se convirtieron en mascotas muy populares, sus necesidades en cautividad son complejas y la captura de tortugas puede tener serios efectos perjudiciales en la población salvaje.
La tortuga de caja vive comúnmente más de veinte años, con casos verificados de períodos de vida que superan los 40 o 50 años. Ha habido casos no verificados de tortugas de caja que vivieron cien años y más.
Las tortugas de caja norteamericanas son omnívoras. Sus ojos de lince y su sentido de olfato agudo les ayuda a encontrar alimentos tales como caracoles, insectos, bayas, fungis, babosas, gusanos, flores, peces, ranas, salamandras, varios roedores, serpientes, aves y huevos.

Durante sus primeros cinco o seis años de vida, mientras crecen, son primariamente carnívoros. Los adultos tienden a ser mayormente herbívoros, pero no se alimentan de hojas verdes.
Las tortugas de caja son conocidas por alimentarse de animales encontrados muertos en las carreteras víctimas de haber sido impactados por un auto u otro tipo de vehículo de rodaje. Las tortugas recién nacidas y jóvenes necesitan más proteína y prefieren una dieta carnívora, a la que, a medida que se hacen mayores, incorporan más y más plantas.

Un estudio reciente realizado por Davidson College reveló, entre otras cosas, que una tortuga de caja puede realizar sonidos con sus mandíbulas que superan los 75 dB. Este sonido puede ser usado para espantar a depredadores e incluso también como algún tipo de llamada de apareamiento.

Mientras que parece que la mayoría de los apareamientos de Terrapene carolina ocurren en encuentros de uno a uno, hay ocasiones en las que dos machos competirán por acceder a una misma hembra. Estos encuentros, que casi nunca llegan a ser combates mortales, consisten de cabezazos, empujones y, quizá, intentos de volcar al otro. Se presume que eventualmente uno de los machos se agota y se retira del campo mientras que el otro consigue el acceso a la hembra.
La destrucción del hábitat es el principal problema que encaran las tortugas de caja. Los bosques convertidos en tierras de labranza redujeron en gran parte la cantidad de tortugas en muchos estados.
La tierra restante es a menudo fragmentada con carreteras y proyectos urbanos, destrozando el hábitat de los animales. En un intento de cruzar adiciones hechas por el hombre, las tortugas a menudo mueren por los autos, animales, y otros peligros.
Otro trato grave a estos animales en Norte América es la captura y venta de tortugas de caja nacidas en su hábitat natural. Un estudio de 3 años realizado en Texas indicó que más de 7,000 tortugas de caja fueron tomadas de su hábitat natural para intercambio comercial. Un estudio similar realizado en Louisiana encontró que en un período de 41 meses, alrededor de 30,000 tortugas de caja fueron tomadas de su hábitat natural para la reventa. Una vez capturadas, las tortugas son mantenidas a menudo en condiciones pobres, en las cuales más de la mitad mueren. Aquellas que viven lo suficiente como para ser vendidas normalmente sufren de condiciones tales como desnutrición, deshidratación e infección.
Indiana y muchos otros estados crearon estrictas leyes contra la colección de tortugas nacidas en su hábitat natural. En muchos estados es ilegal mantenerlas sin un permiso especial. Coleccionar tortugas de caja nacidas en su hábitat natural puede causar un daño irreversible en las poblaciones, debido a que estas tortugas tienen un índice bajo de reproducción, ya que tardan mucho tiempo para encontrar una pareja.
La mayoría de las sociedades de tortugas y tortugas de mar no recomiendan el uso de tortugas como mascotas para niños pequeños a pesar de su popularidad como tal. Las tortugas de caja se estresan fácilmente si se las toca en exceso y requieren más cuidado de lo que generalmente se piensa. Las tortugas de caja pueden ser fácilmente lastimadas por perros y gatos por lo que se debe tomar un cuidado especial para protegerlas de las mascotas del hogar y de los animales del barrio. Las tortugas de caja requieren un lugar cercado al aire libre, una exposición al sol coherente y una dieta variada. Sin esto, el crecimiento de una tortuga puede ser atrofiado y su sistema inmunológico debilitado.
Encontrar tortugas de caja en su hábitat natural y tomarlas como mascotas, incluso por un corto período de tiempo, puede tener efectos perjudiciales. Las tortugas de caja quieren mantenerse dentro del área en donde nacieron. Si una es movida a más de media milla de su territorio, puede no volver a encontrar el camino de vuelta, pero puede llegar a pasar años buscándolo. Esto expone al animal al peligro y también interrumple el ciclo de reproducción del cual de otra manera hubiese formado parte.

Fuente: mascota digital.com

domingo, 20 de noviembre de 2011

Aprendamos algo sobre las abejas

Las abejas ven las flores amarillas de color azul. Deben visitar unas 4.000 (cuatro mil) flores para poder fabricar una cucharada de miel. Cuando están en peligro, atacan con su aguijón, que se rompe quedándose hincado en la víctima. Como se le rompe el aguijón, mueren. En cada colmena viven entre 40.000 y 50.000 abejas. Tienen división social (reinas, obreras, zánganos). Las obreras son las que buscan el alimento (néctar de las flores, con el que hacen la miel transformando el néctar en su buche, y arrojándolo después a la colmena). A la reina le fabrican también jalea real, un alimento con vitaminas, para que pueda poner muchos huevos (3000 diarios, en días propicios). También se alimentan del polen, pues tiene proteínas necesarias. Cuando nace una nueva reina, la antigua abandona el panal con la mitad de las obreras.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

¿Es bueno para los animales que sean criados con los niños?

Si nos preguntan si es bueno para la educación de un niño el tener una mascota en casa y la mayoría responderíamos que sí. Pero ¿para el animalito?. Lean si no esta reflexión:
El bienestar de la mayoría de mascotas es difícil de determinar, especialmente para los niños. La mayoría de mascotas alcanzan una edad de 3 a 15 años. Para un niño eso es un largo período a predecir. Cuando pierden interés en el animal después de un tiempo, el animal se siente muy solo.

Casi todo el día, cuando los niños están en la escuela o durmiendo, la mascota está sola. Cuando el animal necesita ser alimentado recibe alguna atención y quizás en alguna otra ocasión, pero la mayor parte del tiempo, estará encerrado sin atención.
Los padres tendrán que tomar las responsabilidades (pasear al perro, etc.). Los niños pequeños tratan muchas veces a sus mascotas como juguetes. Algunas veces, por ser pequeños y sin poder, harán pagar sus frustraciones en el animal, y el resultado es que el animal morderá al niño. Cuando el padre/madre no ha visto lo sucedido, la culpa se la llevará siempre el animal, obviamente no puede explicar sus razones.
Cuando los padres ven que la atención e interés por sus mascotas ha desaparecido, intentan traspasar el problema a otra persona. En la práctica, los peces y tortugas son devueltos a la naturaleza, los perros son atados a árboles y los gatos son echados por la ventana de un coche. Estos son ya hábitos reconocidos y asquerosos.
No es fácil deshacerse de un animal de forma decente. Las tiendas de animales normalmente no aceptan que se les devuelva un animal cuando está viejo ó cuando los asilos de animales están a rebosar. Normalmente, uno ha de dar al animal y sus cosas gratuitamente ó ponerles la inyección para matarlos. Siempre dá la impresión de que hay algo malo con un perro abandonado.
Cuando a alguien se le ofrezca una mascota y tenga la mínima duda si ella misma o el niño va a poder darle la suficiente atención, él ó ella debe decir ‘no’.


Fuente: animalfreedom.org

domingo, 6 de noviembre de 2011

Niños criados por animales

Hay registro de niños criados presuntamente por animales, sobre todo por lobos, aunque también por osos, monos o gacelas.
La literatura, desde sus inicios, da muchas referencias a este fenómeno, hasta tal punto que puede considerarse un arquetipo similar al del niño que sobrevive a un abandono para afrontar un destino heroico (Moisés o Edipo). Explícitamente criados por animales son Enkidu (en la Epopeya de Gilgamesh, la narración más importante de la antigua Mesopotamia) y Rómulo y Remo (amamantados por una loba, según el mito fundacional de la antigua Roma). En el siglo XIX, aplicando ya los criterios ilustrados de el buen salvaje y los del imperialismo de la época, Rudyard Kipling creó el personaje de Mowgli en El libro de la selva (1894). En 1912 Edgar Rice Burroughs hizo lo propio con Tarzán.
Uno de los casos documentados más polémicos fue el de las denominadas niñas lobo Amala y Kamala, que fueron supuestamente criadas por una manada de lobos cerca Midnapur (región de Calcuta, India) en 1920. Parece ser que no eran hermanas y que habrían tenido que ser acogidas por la manada en dos momentos distintos. Dormían juntas acurrucadas, aullaban, necesitaban estar con perros para comer bien (carne cruda sobre todo), se quitaban a mordiscos las ropas que les ponían, tenían hábitos nocturnos, una vista en la oscuridad y un olfato extraordinarios y serias dificultades para aprender a hablar y caminar erguidas. Las investigaciones más recientes ponen en duda la veracidad de la interpretación dada por el clérigo que inicialmente divulgó la noticia de estas niñas, y sospechan que se trataría en realidad de un fraude montado sobre casos reales de autismo.
En la España de los años cincuenta ocurrió el caso de Marcos Rodríguez Pantoja, que vivió solo desde los siete hasta los diecinueve años en una zona apartada de Sierra Morena donde su único referente social fue una manada de lobos. Su historia ha sido llevada al cine por Gerardo Olivares (Entrelobos, 2010).

Fuente: Wikipedia